top of page

Un violinista calma el dolor de la muerte durante la pandemia

Radio Nariño

Sábado 15, Ago 2020

Por: SEMANA

Para Jorge Alberto Galeano la música alivia el alma. No importa si es litúrgica, folclórica o balada, siempre causa el mismo efecto. En medio de la pandemia, se convirtió en el único acompañamiento que tienen las familias de quienes mueren en cementerios y salas de velación.

Quisiera ser el aire, que llena el ancho espacio,
Quisiera ser el huerto, que esparce suave olor,
Quisiera ser la nube, de nieve y de topacio,
Quisiera tener cánticos de dulce trovador.

Y así mi triste vida, pasara lisonjera,
Cambiando mis dolores, por férvida pasión,
Sultán siendo querido, de Hurí tan hechicera,
Quitarme la vida por darte el corazón…


La primera vez que Jorge tocó violín en un entierro, fue en el de su propio abuelo. De música litúrgica, poco sabía, pero organizó un repertorio de canciones para acompañar las exequias hasta la entrega final del cuerpo en un cementerio de Medellín. Don Tomás, su abuelo, adoraba ese pasillo colombiano del dueto Garzón y Collazos que habla sobre el Hurí, una figura mítica del Corán que acompaña a los creyentes durante su paso a la muerte. Era el mejor homenaje que podía hacerle: Jorge aprendió a tocar violín desde los cinco años, ingreso a la Fundación Batuta y luego pasó gran parte de su adolescencia recibiendo lecciones en la academia Cuarto de Tono. La música era su manera de transmitir lo que sentía.

Eso sucedió el 10 de julio de 2016.

“La muerte no da tiempo para prepararse –dice hoy, cuatro años después, a sus 25 años–y más cuando a quien se sepulta es tu propio abuelo".

bottom of page